El guión de “Horas de luz” sirvió como
elemento de partida para que Matji estableciera un debate con
los alumnos en torno a la labor del guionista y las esencias
del oficio.
Definiéndose fundamentalmente como “guionista”,
a pesar de haber participado en la producción de alguno
de los títulos más emblemáticos de la cinematografía
española, Matji apostó por aprender este oficio
desde la pasión por contar historias, restando importancia
a la figura del guionista como creador. Lejos de confiar demasiado
en los consejos mil veces propagados desde los manuales de guión,
el director de “Horas de luz” puso gran énfasis
en la necesidad que debe tener el guionista de contar una historia
desde la intuición, manteniéndose fiel al mensaje
que con ella se quiere transmitir.
Es “desde el dolor” que la vida proporciona, desde
donde se debe partir para hablar de cualquier conflicto dramático.
Los guiones deben “estar vivos durante el proceso de escritura”,
puesto que en muchas ocasiones –añadió- la
estructura y el final conocido de antemano como objetivo a cumplir “nos
condenan a no centrarnos en lo esencial del relato” y nos
llevan a fabricar “salchichas audiovisuales”.
Los alumnos del Máster de guión de la Pontificia
tuvieron oportunidad de conversar con su autor sobre el proceso
de escritura del largometraje “Horas de luz”, determinando
las dificultades añadidas al tratarse de un guión
basado en hechos reales (los vividos en prisión por el
delincuente José Antonio Garfia) en el que se propone,
de forma valiente, un punto de vista que atiende a la situación
moral de culpabilidad y redención experimentada por los
presos, y se señalan los agujeros negros de nuestro sistema
carcelario.
Manolo Matji lleva ganándose la vida con el cine y la
TV desde los años setenta. Como guionista de cine ha escrito
o colaborado en cerca de veinte películas entre las que
destacan obras imprescindibles de nuestro cine como “Los
santos inocentes” (1981), “El sueño del mono
loco” (1987) o “Besos para todos” (2001), además
de co-escribir y dirigir “Horas de luz” (2003). Incesante
también ha sido su actividad como productor, entre cuyas
obras podemos mencionar “Nadie hablará de nosotras
cuando hayamos muerto” o “Tango”. Ha recibido,
entre otros galardones, el “Premio Luis Buñuel” al
mejor guión por “El hombre de moda”, y el
Goya al Mejor Guión Adaptado por “El sueño
del mono Loco”
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