El director bilbaíno repitió su estancia en la
Universidad Pontificia como ponente del módulo de cine,
compartiendo con los alumnos casi tres horas de animado debate
sobre su visión del cine.
Urbizu arrancó contando que la idea de la génesis de “La
caja 507” nació durante una estancia en la zona de Gibraltar,
donde el director encontró el decorado propicio para construir una trama
de conflicto actual: “En aquel momento yo lo que quería era hacer
un thriller, algo con empaque, con seriedad; una película que me hiciese
recuperar la vocación de cineasta”.
Así empezó un largo proceso de documentación tras el cual,
dice Urbizu, consiguió reunir todos los acontecimientos que iban a aparecer
en la película gracias a las noticias generadas en la prensa. Pero,
según afirma, lo realmente difícil en cuanto a escritura de guión,
fue crear los entramados que uniesen dichos acontecimientos. Para ello contó con
la ayuda del co-guionista y amigo Michel Gaztambide. Después de un año
y medio de reescrituras, tras ocho versiones de guión, la historia estaba
ultimada.
“ Una película la piensas mucho, luego la escribes y al hacerlo,
si tienes suerte, te sale la forma cinematográfica”. En base a las
preguntas de los alumnos el director fue analizando dicha forma. Y es que los
colores, los encuadres, el vestuario e incluso las posiciones de los actores,
son elementos que Urbizu demostró utilizar de forma eficaz como herramientas
al servicio del lenguaje cinematográfico.
En el año 2002, el director había dirigido ya, aparte de “la
Caja 507”, otros cuatro largometrajes: “Todo por la pasta”, “Cómo
ser infeliz y disfrutarlo”, “Cuernos de mujer” y “Cachito”.
Ese mismo año dirigirá “La vida mancha” y, en 2006
se pondrá delante de la cámara para rodar “Adivina quién
soy”, una de las TV movies de la serie “Películas para no
dormir”. De su experiencia en el medio televisivo, Enrique Urbizu comenta
que “es gratificante, por la libertad de la que gozas, pero al mismo
tiempo frustrante, ya que no promocionan ni programan bien el trabajo realizado,
por lo que termina viendo las películas muy poca gente”.
Para finalizar, el director abordó la actualidad de la industria cinematográfica
española señalando al analfabetismo audiovisual como una de sus
grandes lacras. Criticó también la postura de algunos medios
de comunicación, que “animan a que no se vea cine español,
en un momento en el que estamos siendo más premiados que nunca a nivel
internacional”. Para Urbizu, el cine es y será un documento histórico
fundamental, la memoria audiovisual y colectiva de cada época.
Campechano, sobresaliente en su discurso y generoso con sus enseñanzas,
Urbizu se llevó, al final de la charla, los efusivos aplausos de los
alumnos. |